Celebramos hoy, 17 de enero, la memoria de San Antón, el patrón de los animales.
Nació en Coma (Egipto) hacia el año 250. Era hijo de padres patricios, pero de joven abandonó sus riquezas y se retiró al desierto para dedicarse a la oración, durmiendo en un sepulcro vacío. Allí sufrió terribles tentaciones del diablo y supo afrontarlas con tal entereza que su fama de santidad se extendió rápidamente.
Pasó muchos años ayudando a otros ermitaños a dirigir su vida espiritual en el desierto.
Finalmente se estableció en Colztum, donde protagonizó varios hechos milagrosos relacionados con los animales. Cuentan acerca de la curación de la ceguera de unos jabatos.
En sus ultimos años de vida, visitó a Pablo el Ermitaño, a quien cada día un cuervo le suministraba una hogaza de pan. El día que llegó San Antón, el cuervo les suministró dos hogazas en lugar de una.
Murió con 105 años.
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