Las Bienaventuranzas nos hablan de Dios. Son gritos de alegría que brotan de su corazón. Jesús, al proclamarlas, describe el corazón de su Abba. Nos confía su secreto más querido. Nos revela que su Abba es pobre, manso, misericordioso… Es la indulgencia infinita. Es el que sale todos los días a otear el horizonte para ver si vuelve el hijo pródigo. Ya no podemos temer a Dios, no tanto porque le amamos, sino porque sabemos que Él nos ama. Y no es necesario saber por qué nos ama o qué es lo que ama en nosotros. Nos ama porque es Amor.
Las Bienaventuranzas. Eclosión de Amor.
F. M. López-Melús
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