Conviérteme, Señor, en niño otra vez. Para que mi alma sea nueva, mi confianza permanezca intacta, mis peticiones sean descomunales y preciosas, y te clame con la inocencia y claridad con que los niños piden desde su pequeñez.
Conviérteme, Señor, en niño otra vez. Para que mi alma sea nueva, mi confianza permanezca intacta, mis peticiones sean descomunales y preciosas, y te clame con la inocencia y claridad con que los niños piden desde su pequeñez.
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